Por Sauline Odhach – CVX en Kenia (original en inglés)
La formación en Liderazgo Ignaciano Transformador en el Centro de Espiritualidad Jesuita Mwangaza ha sido para mí un profundo regalo y una verdadera experiencia de gracia. Cada ponente ofreció una perspectiva única que amplió significativamente mi comprensión del liderazgo como una vocación enraizada en la misión de Dios.
El P. Deshi, SJ, nos volvió a situar en el corazón de la Espiritualidad Ignaciana como una brújula segura: el discernimiento, la libertad interior y la contemplación en la acción. Por su parte, el P. Terry Charlton, SJ, nos introdujo en la vida de San Ignacio como una escuela viva de liderazgo para nuestro tiempo: un testimonio humano, espiritual, arraigado y profundamente práctico. Catherine Waiyaki nos ayudó a redescubrir la historia y la trayectoria de CVX, recordándonos nuestra identidad, sentido de pertenencia y continuidad como cuerpo mundial en misión.
El Dr. Elias Mokua nos desafió a integrar de manera responsable el liderazgo y la tecnología en el dinámico mundo digital actual. El Dr. Chris Lowney nos recordó que el verdadero liderazgo es un hábito diario, una forma de proceder basada en la autoconciencia, el heroísmo, el amor y la creatividad, y no simplemente una posición de autoridad. Caroline Njoki nos invitó a ver la creación de empleo como un acto de dignidad, participación y co-creación con Dios. El P. Marcel Uwineza, SJ, nos condujo a la profundidad del liderazgo transformador que brota de la verdad interior y de la madurez espiritual. El Prof. Eric Di Jong nos animó a comprender la transformación a través de los sistemas, la cultura y las estructuras. Finalmente, el P. Allan nos guió por caminos de liderazgo transformador que son concretos, reales, prácticos y encarnados en las necesidades, sufrimientos y aspiraciones de nuestro pueblo hoy.
Este proceso me dejó renovada, despierta y más interiormente enraizada. Me invitó a elegir la esperanza sobre el miedo, la profundidad sobre la superficialidad, el arraigo espiritual sobre la mera ejecución y el discernimiento sobre la reacción. Siento un llamado profundo a formar culturas de liderazgo que humanicen, que escuchen con atención, que restauren la dignidad, que empoderen a otros y que sean testimonio de una presencia semejante a la de Cristo en nuestra realidad keniana, especialmente allí donde el liderazgo está herido, es frágil o se encuentra en disputa. Percibo que Dios me invita a liderar desde el interior hacia el exterior.
Como nos enseña San Ignacio: “La ingratitud es el más abominable de los pecados y es la causa, el comienzo y la raíz de todos los demás.” Por eso elijo la gratitud, y deseo expresar mi más sincero agradecimiento al P. Macharia, SJ (Asistente Eclesiástico, EA de CVX en Kenia), por su presencia paternal, su incansable organización, su generosa coordinación y su profundo acompañamiento, que hicieron posible esta formación. Su liderazgo permitió que esta experiencia se convirtiera en un verdadero momento de gracia, de aprendizaje comunitario y de misión ignaciana en acción. Que los frutos de esta formación sigan dando vida a líderes que transforman, que disciernen, que sirven, que esperan y que hacen presente a Cristo en nuestro mundo de hoy.
¡CVX es Hogar!






