Mira que hago algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notas? (Is 43, 19)
La 50.ª Convención Nacional de la CVX en Italia giró en torno al reconocimiento de la obra de Dios en la historia actual y al cultivo de la nueva vida que Él está haciendo brotar.
Del 30 de abril al 3 de mayo, más de 300 miembros —incluidas jóvenes familias y asistentes jesuitas— se reunieron en Rímini para cuatro días de oración, diálogo y discernimiento comunitario. El encuentro fue una ocasión de alegría para revisitar el carisma de la comunidad y definir su camino para los próximos años.
La comunidad identificó varias áreas prioritarias para su misión futura:
- Formación: Fortalecimiento de los pilares de la vida comunitaria y de la espiritualidad ignaciana.
- Pastoral: Atención renovada hacia los jóvenes, las familias, las personas mayores, la comunidad LGBTQIA+ y quienes están separados o divorciados.
- Acción apostólica: Profundización de la colaboración con la Compañía de Jesús y compromiso con las periferias sociales, incluyendo migrantes y personas privadas de libertad.
La Asamblea miró más allá de las fronteras nacionales, reflexionando sobre el camino de la Iglesia universal y de la CVX Mundial. Las aportaciones del P. Giacomo Costa SJ (Secretaría General del Sínodo) y de Cecilia Martínez (ExCo CVX Mundial) ayudaron a enmarcar la experiencia local en un contexto global.
Una parte significativa de la reflexión se dedicó a la situación geopolítica actual. Con la ayuda de expertos y el conmovedor testimonio de un miembro de la CVX en el Líbano, los participantes exploraron cómo hacer realidad una «paz desarmada y desarmante» en el mundo de hoy.
Durante la Asamblea, Claudio Meliadò fue elegido nuevo Presidente Nacional para el mandato 2026-2029, acompañado de un recién elegido Consejo Ejecutivo.
La vitalidad de la comunidad se celebró también durante una Misa presidida por el P. Ronny Alessio SJ (Provincial de la Provincia Euro-Mediterránea), en la que 10 miembros realizaron su compromiso temporal o definitivo en la CVX.
El evento concluyó con una «Marcha por la Paz», coronando un camino iniciado a finales de 2024. Al recorrer simbólicamente la distancia entre Kiev y Gaza, la comunidad transformó un vínculo simbólico en un compromiso tangible y físico por la paz. La marcha finalizó en el Tempio Malatestiano de Rímini con una celebración eucarística final, que envió a los participantes a sus hogares como testigos de esperanza y reconciliación.






