CVX en Cuba, un regalo que queremos compartir.

28 Oct, 2025 | América Latina, Espiritualidad, Noticias

“Hace algunos años, las Congregaciones Marianas fueron llamadas por Dios a un cambio de identidad, a una nueva manera de ser. Como Abram, respondieron con generosidad dejando todas sus seguridades, aceptando incluso la muerte que significo dejar su propio nombre…y como a Abraham el Señor les dio un nuevo nombre: “Comunidades de Vida Cristiana”, que implicó también en sí mismo el significado de la Misión a la que son llamados…” Pedro Arrupe sj., en la Semana Santa de 1981.

Estas palabras de Pedro Arrupe sj., recordadas por Magdalena Palencia, en su intervención en la Asamblea Mundial de CVX, celebrada en el año 2018, en Buenos Aires, Argentina, refieren exactamente nuestros orígenes. Corría el año 1994, Prudencio Piña sj., radicado desde hace algunos años en República Dominicana, pero que en aquel entonces prestaba su servicio en la parroquia de Nuestra Señora de Monserrat, en Cienfuegos, Cuba, nos refiere de este acontecimiento que estaba sucediendo a nivel mundial, la transición de las Congregaciones Marianas a Comunidad de Vida Cristiana, motivándonos y colaborándonos a la conformación de las primeras comunidades locales, las que en su mayoría estuvieron integradas por congregantes marianas, y otras que fueron conformadas por miembros de la parroquia o de comunidades que esta atendía, que recibían con entusiasmo y acogida esta manera de estar, de vivir y de servir, en la iglesia. También recordamos en nuestros inicios, con mucha gratitud, la labor como asistente del padre Jorge Centelles sj.

Las congregaciones marianas tienen una historia de continuidad y servicio ininterrumpido en nuestra parroquia, estableciéndose en la misma desde octubre de 1887, destacándose que, a pesar de que, en un momento, como consecuencia del conflicto iglesia-estado se tomó la decisión en el país de disolver los movimientos laicales, dicha decisión nunca llegó a nuestra parroquia, donde se mantuvo activa la congregación mariana hasta su conversión a CVX. Haber compartido con quienes, por su fe, transitaron con valentía los duros años de enfrentamiento iglesia-estado, escuchar sus testimonios de perseverancia desde su confianza en el Dios de la historia, asumiendo las consecuencias personales, familiares, profesionales, etc., que esto implicaba, es parte de la historia de Gracia agradecida, que anima nuestro andar.

Nuestro crecimiento e integración a CVX mundial fue muy bien acompañado por CVX en México fundamentalmente, nuestra gratitud a esta comunidad hermana que nos apadrinó, permitiéndonos que, en la XV Asamblea General, celebrada en Fátima, Portugal, en el año 2008, fuéramos aceptados como miembros plenos de la Comunidad Mundial.

Gracias a la colaboración de nuestros hermanos, mantuvimos participación presencial activa en las diferentes ediciones del programa regional MAGIS desde su I hasta su V edición, estando sólo ausentes en esta última edición MAGIS VI. También, desde 1994, participamos en diferentes encuentros regionales. En el 2019, acogimos acá, con inmensa alegría, el Encuentro de los Consejos Ejecutivos Nacionales de Latinoamérica, el que disfrutamos como un verdadero “encuentro de hermanos”.

Hoy existe una sola comunidad local activa, y tenemos algunos otros miembros en nuestra comunidad orante, aporte nuestro que permite mantener activos a miembros que por sus condiciones ya no pueden participar activamente en las comunidades locales, pero que desde la oración sostienen nuestra vida comunitaria y con quienes nos juntamos en eucaristías y fechas conmemorativas. Nuestro campo de misión es diverso, en muchos casos apoyando servicios parroquiales, involucrados en comunidades de barrio, comunidades de campo, pastoral de la salud, atención a vulnerables, formación, intervención en redes digitales, etc.

Como parte del pueblo que peregrina en Cuba, nuestra realidad comunitaria de hoy ha estado marcada por factores similares a los que reflejan la realidad que hoy vive nuestro pueblo: la emigración, el envejecimiento, el cansancio, la supervivencia. Como cevequianos, nos reconocemos como peregrinos de esperanza y nos sentimos motivados a compartir este regalo que para nosotros es la CVX. En nuestras fragilidades, nos consideramos más necesitados de una interdependencia amorosa, que nos implica a todos y en todo, de subir el volumen a lo que el Espíritu cuidador nuestro y de nuestra comunidad nos dice, y de actuar como nos dice San Ignacio: “haciéndolo todo como si solo dependiera de nosotros, orando y confiando en Dios, sabiendo que todo depende de Él”. Su Gracia llegará, en una señal de que nuestra historia de Gracia ha fructificado.

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